La estructura en tres actos: el esqueleto de casi toda película
Planteamiento, nudo y desenlace. Una estructura sencilla que explica por qué tantas películas respiran al mismo ritmo.

La estructura en tres actos divide la historia en principio, medio y final, separados por giros que cambian la dirección del protagonista. El guionista Syd Field popularizó este modelo en manuales de guion a partir de los años 70.
Primer acto: planteamiento
Conocemos el mundo y al personaje. Un acontecimiento lo saca de la rutina y lo empuja a la historia.
Segundo acto: confrontación
El personaje persigue un objetivo y se enfrenta a obstáculos crecientes. Es el tramo más largo y el más difícil de escribir.
Tercer acto: desenlace
El conflicto llega a su punto máximo y se resuelve. El personaje termina distinto de como empezó.
Romper la regla
Muchas películas memorables juegan con la estructura, contando la historia fuera de orden o negándose a una resolución clara. Pero incluso esas suelen funcionar porque el público conoce el modelo y nota cuando se lo desafía.

