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Desarrollo

Diario de desarrollo: una mascota que vive en el escritorio

Cómo es diseñar un juego que comparte la pantalla con tu trabajo, en lugar de pedirla entera.

Por Redacción MATHEUZERAPublicado el 1 min de lectura

Gato tumbado sobre la mesa junto a un portátil

La mayoría de los juegos piden atención total. Glims nació de la idea contraria: un juego que te acompaña mientras haces otra cosa. Los glims caminan por la barra de tareas, viven en una casa 3D que tú decoras y entran en acción cuando los llamas.

El reto de no estorbar

Una mascota de escritorio tiene que ser ligera y discreta. Si sobrecarga el ordenador o tapa la ventana equivocada, se convierte en una molestia. Buena parte del trabajo es invisible: medir el consumo, evitar que la ventana del juego robe el foco y garantizar que todo funcione en distintas resoluciones.

Dos ritmos de juego

  • El ritmo tranquilo: el glim vive, pasea, cuida de la casa y junta oro por su cuenta.
  • El ritmo intenso: cuando lo llamas, defiende la pantalla de una invasión o baja a una mazmorra de veinte pisos.

La gracia está en alternar entre los dos. El juego respeta tu tiempo y ofrece acción cuando tienes unos minutos libres.

Fuentes y referencias