Diario de desarrollo: una mascota que vive en el escritorio
Cómo es diseñar un juego que comparte la pantalla con tu trabajo, en lugar de pedirla entera.

La mayoría de los juegos piden atención total. Glims nació de la idea contraria: un juego que te acompaña mientras haces otra cosa. Los glims caminan por la barra de tareas, viven en una casa 3D que tú decoras y entran en acción cuando los llamas.
El reto de no estorbar
Una mascota de escritorio tiene que ser ligera y discreta. Si sobrecarga el ordenador o tapa la ventana equivocada, se convierte en una molestia. Buena parte del trabajo es invisible: medir el consumo, evitar que la ventana del juego robe el foco y garantizar que todo funcione en distintas resoluciones.
Dos ritmos de juego
- El ritmo tranquilo: el glim vive, pasea, cuida de la casa y junta oro por su cuenta.
- El ritmo intenso: cuando lo llamas, defiende la pantalla de una invasión o baja a una mazmorra de veinte pisos.
La gracia está en alternar entre los dos. El juego respeta tu tiempo y ofrece acción cuando tienes unos minutos libres.


